Journal #38

 

[ Las marcas no se paran por falta de ideas. Se paran por falta de respuestas. ]

Cuando alguien decide crear una marca de moda, suele pensar que el mayor reto será tener una buena idea: encontrar un nombre que funcione, diseñar una colección bonita, elegir una paleta de color, crear un logo o construir una identidad. Y, en parte, es correcto. Todo eso es importante pero después de acompañar a muchas marcas durante los últimos años, hemos llegado a una conclusión:

Las marcas casi nunca se bloquean por falta de creatividad. Se bloquean por las preguntas que van surgiendo. Porque cuando termina la parte más inspiracional del proyecto, empieza otra mucho menos visible. La de tomar decisiones.

Y es precisamente ahí donde muchos proyectos dejan de avanzar.

Las preguntas que nunca salen en Instagram.

En redes sociales vemos colecciones terminadas, campañas perfectamente fotografiadas y marcas que parecen tener todo muy claro. Lo que no vemos son todas las dudas que hay detrás.

¿Esta fábrica tiene sentido para mi proyecto?, ¿estoy fabricando demasiadas unidades?, ¿este tejido es realmente el adecuado?, ¿el presupuesto que me han enviado es correcto?, ¿esta ficha técnica está suficientemente bien para pasar a producción?, ¿estoy poniendo un precio demasiado alto... o demasiado bajo?………

Ninguna de estas preguntas parece especialmente importante, pero cuando empiezan a acumularse, pueden llegar a paralizar una marca durante semanas o incluso meses. Y esto ocurre mucho más de lo que parece.

El problema no es la falta de información.

Hace unos años encontrar respuestas era complicado. Hoy ocurre lo contrario: tenemos Google, inteligencia artificial, vídeos de youtube, podcasts, newsletters, cursos y miles de personas compartiendo contenido sobre moda y emprendimiento. Hay muchísima información, así que lo difícil ya no es encontrar una respuesta, sino saber cuál es la correcta para tu proyecto.

Porque dos marcas nunca parten del mismo punto.

El mismo tejido puede ser perfecto para una colección y un error para otra. La misma fábrica puede encajar con una marca consolidada y ser una mala decisión para alguien que empieza. Incluso un mismo consejo puede ser bueno o completamente equivocado dependiendo del momento en el que se encuentre la empresa.

Y eso tiene una explicación muy sencilla. La información es general pero las decisiones siempre son particulares.

Los errores importantes casi nunca llegan de golpe.

Cuando pensamos en una marca que no funciona, imaginamos un gran error como puede ser, una mala colección, una campaña desastrosa, un lanzamiento que fracasa…. Pero la realidad es menos dramática.

La mayoría de los proyectos no se complican por una única decisión sino por muchas decisiones pequeñas tomadas sin el contexto suficiente.

Elegir un proveedor que no era el adecuado, fabricar más unidades de las necesarias, no calcular correctamente el precio de venta, elegir un tejido que después resulta imposible de reponer o no dedicar suficiente tiempo al desarrollo del producto.

Cada decisión parece pequeña y sin importancia, pero cuando todas apuntan en la dirección equivocada, el resultado cambia.

Nadie construye una marca solo.

Hay algo que muchas veces olvidamos. Las grandes marcas cuentan con equipos especializados para prácticamente todo.

Diseño. Producto. Compras. Patronaje. Producción. Marketing. Finanzas.

Cada departamento toma decisiones dentro de su área. Sin embargo, cuando una marca empieza, normalmente hay una sola persona intentando hacer el trabajo de todas ellas: diseña, habla con proveedores, calcula costes, gestiona la producción, lleva las redes sociales, responde a los correos electrónicos, hace las fotos y además intenta vender.

Es normal que aparezcan dudas y que necesites el respaldo de alguien.

Esto no significa que no estés preparado. Significa que estás haciendo el trabajo de diez personas y que muchas veces es bueno hablar con alguien para validar decisiones e ir más seguro y confiado.

Hacer la pregunta adecuada también forma parte del proceso.

Durante mucho tiempo pensamos que solo podíamos ayudar desarrollando proyectos completos, pero con los años nos dimos cuenta de algo. Muchas de las conversaciones que más ayudaban a nuestros clientes no aparecían durante el diseño de una colección sino cuando alguien nos llamaba para resolver una única duda.

Una decisión que llevaba semanas dando vueltas, una ficha técnica antes de enviarla a fábrica, un presupuesto que no terminaba de cuadrar, un proveedor que generaba dudas, una estrategia de precios, ayuda con la estética de una sesión de fotos,…Y entendimos que muchas veces una marca no necesita rehacer todo un proyecto.

Solo necesita hacer la pregunta adecuada en el momento adecuado.

Por eso hemos creado una nueva forma de trabajar con Studio 180gr. Un espacio donde poder resolver dudas concretas, revisar decisiones importantes y ayudarte a avanzar cuando lo necesites. Porque pedir una segunda opinión no significa tener menos experiencia. Significa entender que algunas decisiones son demasiado importantes, como para tomarlas completamente solo.

Hola, ¿tomamos un café?

Si tienes una marca en marcha, una colección que desarrollar o una decisión que te está bloqueando, cuéntanos tu proyecto y veremos cuál es la mejor forma de trabajar juntos.

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