Journal #42
[ Un dibujo no es una ficha técnica ]
Cada vez es más fácil visualizar una idea.
Podemos dibujar una prenda a mano alzada, hacer un boceto bastante aproximado en Illustrator, partir de una fotografía de referencia o, ahora, generar en pocos segundos con inteligencia artificial una imagen sorprendentemente realista de prácticamente cualquier producto. Y esto es una herramienta fantástica para enseñar una idea.
El problema aparece cuando confundimos visualizar una prenda con haberla desarrollado.
Es algo que nos encontramos bastante cuando un cliente llega a Studio 180gr con varios diseños y nos dice: “La colección ya está diseñada. Solo necesitamos gestionar la fabricación”.
Abrimos la documentación y, muchas veces, lo que tenemos delante son imágenes. Algunas muy detalladas, otras bastante esquemáticas. Vemos perfectamente qué quiere hacer el cliente y entendemos la estética, pero no tenemos la información necesaria para sentarnos con una fábrica y decirle exactamente qué tiene que desarrollar. Porque entre una imagen y una prenda fabricable hay bastantes decisiones que hay que tomar.
Una fábrica no fabrica una imagen
Imaginemos que recibimos el dibujo de una sudadera. Podemos ver que es amplia, que tiene una capucha grande, un bolsillo delantero y un gráfico en la espalda. A simple vista parece que tenemos toda la información necesaria pero para desarrollar esa sudadera tenemos que hacer preguntas:
¿Qué significa exactamente “amplia”?, ¿qué medidas buscamos?, ¿qué largo tiene?, ¿cómo cae el hombro?, ¿qué gramaje y composición debería tener la felpa?, ¿cómo está construida la capucha?, ¿qué calidad utilizamos para el rib?, ¿cuánto mide el gráfico y dónde está colocado exactamente?, ¿es una serigrafía, un transfer, un bordado?, ¿qué etiquetas lleva la prenda?, ¿cómo están acabadas las costuras?………….Y podríamos seguir.
La fábrica puede ayudarnos a resolver muchas de esas preguntas, pero necesita un punto de partida.
No podemos pedirle que fabrique únicamente lo que nosotros estamos viendo en nuestra cabeza.
La ficha técnica es el guion de la prenda
Para nosotras, esta es probablemente una de las maneras más sencillas de explicarlo:
La ficha técnica es el guión que necesitamos para desarrollar una prenda con una fábrica.
No es simplemente un dibujo técnico más bonito o más profesional. Es el documento en el que empezamos a convertir una idea visual en información que producción puede interpretar: construcciones, medidas, materiales, acabados, colores, gráficos, posicionamientos, fornituras, etiquetado y todos aquellos detalles que condicionan cómo tiene que ser el producto.
Por eso cuando hablamos de gestionar una fabricación, necesitamos ese guión. Podemos hablar con una fábrica, buscar el proveedor adecuado, solicitar precios, coordinar muestras y hacer seguimiento de una producción, pero para hacerlo necesitamos saber qué estamos pidiendo. De lo contrario, no estamos gestionando todavía una fabricación. Estamos desarrollando el producto. Y son dos partes diferentes del proceso.
La inteligencia artificial ha hecho esta diferencia todavía más evidente
Hoy podemos generar una imagen extremadamente convincente de una prenda que todavía no existe. Podemos cambiarle el color, añadir un bolsillo, modificar el cuello o crear una colección entera de imágenes que visualmente parecen prácticamente terminadas. Pero que una imagen parezca real no significa que el producto esté resuelto.
Y con la información técnica empieza a ocurrir algo parecido.
La inteligencia artificial puede darnos en segundos una composición de tejido, un gramaje, un tipo de costura, una construcción determinada o incluso una lista bastante completa de especificaciones para una prenda. Y muchas veces esa información puede ser perfectamente válida desde un punto de vista técnico. El problema es que no toda la información técnicamente correcta es necesaria para todos los productos.
Podemos encontrarnos con una ficha llena de especificaciones, términos técnicos y soluciones constructivas que aparentemente dejan todo perfectamente definido, pero que quizá no tienen sentido para la prenda que queremos desarrollar, encarecen innecesariamente el producto o simplemente responden a preguntas que todavía no necesitábamos hacernos.
Y ahí vuelve a aparecer algo que para nosotras es fundamental en desarrollo de producto: el criterio.
No se trata de incluir toda la información posible. Se trata de saber qué decisiones necesitamos tomar, cuáles podemos dejar abiertas para trabajar con la fábrica y cuáles condicionan realmente el resultado que estamos buscando.
La inteligencia artificial puede ayudarnos muchísimo a buscar información, entender procesos o incluso plantear posibles soluciones. Pero sigue siendo necesario interpretar esa información y llevarla a un producto concreto.
Tampoco necesitamos tenerlo todo resuelto desde el primer día
Esto es importante porque podría parecer que una ficha técnica tiene que contener absolutamente todas las respuestas antes de hablar con una fábrica pero no funciona así.
La ficha es un punto de partida. Durante el desarrollo aparecen decisiones que tiene sentido tomar junto con el proveedor. Quizá la fábrica nos propone una construcción diferente porque funciona mejor. Encontramos un tejido que modifica ligeramente el diseño inicial. Al hacer el patrón descubrimos que una proporción necesita cambiar. Recibimos la primera muestra y decidimos subir un bolsillo, reducir un cuello o modificar un largo. También puede ocurrir que una solución que sobre el papel parecía perfecta no funcione cuando tenemos la prenda delante.
Por eso las fichas técnicas evolucionan durante el desarrollo: se corrigen medidas, se actualizan materiales, se añaden especificaciones y se documentan las decisiones que vamos tomando entre diseño, cliente y fábrica. Son un documento de trabajo.
Diseñar una prenda y desarrollar una prenda no es exactamente lo mismo
Quizá aquí está una de las confusiones más habituales cuando se empieza a fabricar una colección. Puedes tener perfectamente claro el diseño de una prenda y, sin embargo, tener todavía bastante trabajo de desarrollo por delante.
Porque diseñar nos ayuda a decidir qué queremos hacer. Desarrollar implica resolver cómo vamos a hacerlo. Y fabricar llega después.
Por eso, cuando alguien nos enseña un dibujo y nos dice que únicamente necesita encontrar una fábrica, muchas veces nuestra primera pregunta no es dónde vamos a producirlo.
¿Tenemos suficiente información para pedirle a una fábrica que lo produzca?
Porque encontrar un proveedor es solo una parte del proceso. Antes necesitamos algo mucho más importante: ser capaces de explicarle exactamente qué queremos fabricar.
Hola, ¿tomamos un café?
Si tienes una colección diseñada pero todavía necesitas convertir tus ideas en la documentación necesaria para poder desarrollarla y fabricarla, cuéntanos tu proyecto y vemos en qué punto estás.